Gazpacho Andaluz

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Receta gazpacho andaluz

El gazpacho es un plato que podemos consumir durante todo el año y que es todo un aporte de energía, vitaminas y proteínas dado que cuenta con ingredientes naturales, lo que hace que tenga un sabor delicioso.

En esta entrada te ofrecemos una fantástica receta de gazpacho andaluz tradicional con su guarnición, esa que gusta tanto comer a cucharadas cuando tenemos en la mesa un plato tan sencillo pero exquisito como este.

Receta gazpacho andaluz

Para preparar esta elaboración para seis personas se necesitan estos ingredientes:

  • 100 mililitros de aceite de oliva virgen extra.
  • 4 tomates medianos maduros.
  • 1 pepino pequeño pelado y sin pepitas.
  • 1 pimiento verde pequeño.
  • 1 diente de ajo grande.
  • 2 rebanadas de pan del día anterior remojado en agua.
  • 50 mililitros de vinagre de vino.
  • Sal (al gusto)

Modo de elaboración

Comenzaremos pelando los tomates, algo que podemos hacer con un cuchillo muy afilado o escaldándolos en agua para que podamos pelarlos con la mano si queremos.

Una vez pelados los trocearemos, retiraremos las pepitas y los pondremos en un bol al que añadiremos el pan escurrido, el aceite, el vinagre y tanta sal como queramos.

Con la batidora lo iremos triturado todo hasta que vaya adquiriendo la textura que nos guste.

Agregaremos agua fría para poder equilibrar el nivel de sal y el espesor que consigamos con la mezcla. Cuando la consigamos dejar a nuestro gusto, la meteremos en la nevera para que enfríe. Este plato hay que consumirlo cuanto más frío mejor.

Consejos

Si se quiere un punto de frescor se puede echar un poco de jengibre rallado, algo no muy común en los gazpachos, pero le dará un toque verdaderamente especial.

Si el gazpacho ha salido un poco ácido por los tomates, se puede equilibrar el sabor echando un poco de pimiento rojo, le aporta dulzor además de un tono un poco más rojo al plato.

Con este gazpacho sucede lo mismo que con cualquier otra variedad, podemos servirlo guarnicionado con infinidad de ingredientes diferentes, desde unos sencillos costrones de pan hasta un chorreón de aceite de oliva, aceite de perejil, unas hojas de hierbabuena, virutas de jamón serrano o cecina, lascas de queso manchego, huevo rallado o algo tan tradicional como unos dados de pepino o calabacín crudo acompañados de un poco de tomate y/o cebolla bien picada, todo a modo de isla justo en medio del bol o el plato donde se sirva.